Un recorrido entre color, emoción y arte
Entrá conmigo a este pueblo que inventé para recordar. Mirá mis techos de barro: ahí guardé historias, olores y tardes sin prisa
En este capítulo dejé que los personajes tomaran el centro.
Miralos a los ojos: cada rostro que pinté es un espejo. Si lo mirás sin prisa, quizá reconozcás algo tuyo en su expresión.
Yo no pinté la historia como fue… la acomodé a mi manera.
Los anacronismos fueron puestos con intención:
no para confundir, sino para soñar despierta en el lienzo.
Aprendí a hablar con mis pinceles cuando las palabras no alcanzaban.
Hay cosas que solo se ven con los ojos del alma.
Hay jardines que no crecen en tierra: crecen en el alma.
El mío florece cuando lo mirás.
Entre flores y colores te dejo mi mundo. Entrá despacio… aquí todo lo que amo sigue vivo.
Algunas pinturas comienzan a revelar su esencia incluso antes de estar terminadas. Para Celia Lacayo, el proceso creativo muchas veces también incluye descubrir el nombre que mejor representa la emoción y la historia detrás de cada obra. Un detalle, una sensación o un instante inesperado pueden convertirse en la inspiración perfecta para darle identidad al lienzo. Cada cuadro evoluciona de manera distinta mientras toma forma sobre la pintura. Así nace una conexión especial entre la creatividad y el significado de la obra.
El nombre de una pintura no solo acompaña la pieza, también ayuda a transmitir la emoción que vive dentro de ella. En cada creación existe una intención, una energía y una historia que poco a poco se hacen visibles durante el proceso artístico. Para Celia Lacayo, ese momento en el que una obra encuentra su nombre se convierte en una parte importante de su identidad. Es una forma de darle voz al arte y permitir que cada pintura tenga una personalidad propia y auténtica.
En cada pintura fui dejando recuerdos, silencios y pedacitos de mi historia. Mis lienzos guardan la añoranza de Nicaragua, los pueblos, los rostros y los sueños que me acompañaron, siempre pintados desde lo que sentí con humor, nostalgia, fe y mucho color.
Cada escena nació de algo que llevaba adentro y que solo pude decir con mis pinceles. Y si mirás sin prisa, talvez sintás que estas obras también te hablan a vos.